El primer día de trabajo

Según mi testimonio anterior, Dios había provisto del dinero para la mudanza pero el reto mas fuerte para mi era encontrar el trabajo que me ayudaría  a pagar mis estudios. Se que el Señor había provisto pero querido lector el diablo siempre esta cerca para hacer que dudemos de la bondad de Dios.

Muchas cosas me tenían inquieta  pero se que el los podía resolver aunque muy dentro había una gran pelea. Preguntas que no sabría contestar pero la voz de la confianza en Dios era mas fuerte y me decía que siguiera adelante.

Se acercaban las clases y teníamos 15 días viviendo en la casa y ninguna noticia de trabajo. Esperar nunca era mi fuerte pero oraba al Señor para que me ayudara a aprender a esperar.  Me acuerdo este día cuando terminamos de hacer el culto, mi compañera de habitación y yo, yo le comenté que yo iba a trabajar en este día.

Me acuerdo tambien la expresión de su cara al decirme: “Te llamaron de la universidad?”.

YO: Nop. pero si voy a salir a buscar mi trabajo.

COMPAÑERA: Pero si te dijeron que esperaras porque no lo haces.

Y: No sé amiga  pero algo dentro de mi me dice que tengo que moverme de aquí y ir allá. Si no regreso aquí ya preparé el desayuno y el almuerzo me traes esta cantina mi parte para que no me quede con hambre.

C: Ok! Pero yo se que vas a regresar. (sonrisa).

Talvez era falta de fe de mi parte de no salir con mi almuerzo pero sentí que el Señor era el que decía y solo debía salir.

Me preparé para ir a trabajar y al terminar algo me decía: “Te estas dirigiendo en vano allá!”. Yo le contestaba: “Pero por lo menos lo habré intentado”.

Al llegar a la oficina del rector me acuerdo que se encontraba su secretaria y después de mirarme me preguntó:

S- ¿En que te puedo ayudar, mi hija?

Y- Bueno, yo quería hablar con el Rector. Hace días que yo estoy aquí y vine a verlo con relación a eso porque no he recibido ninguna  llamada. Y con una mirada extraña, me dijo:

S- No hay tanta posibilidad de trabajo. Pero si te dijeron que te iban a llamar solo tienes que esperar.

Y- ¿Esperar….?   ¿Podría hablar con el  hoy?

S- Bueno, tendrás que regresar otro día porque hoy el está muy cargado, sale de reuniones en reuniones. Para la próxima semana sera mas fácil

Y- Esta bien!

Pero dentro de mi no quería moverme de ahí pero tuve que hacerlo. Al salir de la oficina, me acordé de una vieja compañera de oraciones que trabajaba en Financiera y me acerqué para saludarla.  Estando allí, me senté para conversar mientras ella trabajaba.   Después de un momento, salió el Rector a buscar algo , no me acuerdo muy bien qué era pero si cuando lo ví , sonreí y el me sonreía como tratando de acordarse quien era yo.

Rector: Ehhhh. Lunie…. cierto?

YO: Si.

R- ¿Como estas?

Y- Bien gracias a Dios! ¿Y usted?

R- Muy Bien, Gracias! ¿Te gusta tu trabajo?

Le sonreía como quien no sabia de que hablaba. Y decidí contestar:

Y- Talvez si , si supiera cual es?

R- ¿Qué quieres decir con eso?

Y- Pues en realidad vine aquí para saber si había encontrado un lugar para mi.

R– Pero tu deberías estar trabajando en “Tecnología”… ¿Qué esta pasando aquí?

Era el hombre mas ocupado para este día y que no iba tener tiempo para mi, ahora sacaba su teléfono para llamar al Decano con el cual había hablado. Yo estaba en “Choc”. No creía lo que el decía.

No sé que le dijo el Decano pero si sé que el le dijo que yo estaba ahí y que no había empezado a trabajar.  Al terminar, me dijo cortésmente que fue un malentendido y que me dirigiera a la FIT, lugar que yo considero como mi segundo hogar desde entonces.

No me puedo olvidar del dia en que yo entré a la FIT porque para mi fue una bendición. Cuando los momentos se ponían difíciles  repetía esos versiculos “En ti  oh Jehová he confiado; no sea yo confundida jamás;… Sé tu mi roca fuerte y fortaleza para salvarme.”  Salmo 31:1,2

Mi compañera al ver que no regresaba a casa me trajo el almuerzo y pudo confirmar que Dios una vez mas había obrado.

Esa fue una de las tantas bendiciones que he recibido de Dios y así como lo hizo por mi lo hará por ti. Solo confía en él y el hará. 

Docente UNAD

Lunie Mercier

Docente UNAD